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CLASIFICACIÓN DE LOS YACIMIENTOS MINERALES

El Código de Minería clasifica los yacimientos en cuatro clases, teniendo en cuenta el régimen de explotación (artículo 7):

Clase I)

A) Yacimientos de combustibles fósiles que incluye petróleo, gas natural, hulla, lignito turba, rocas pirobituminosas y arenas petrolíferas;

B) Otros yacimientos de sustancias minerales o elementos aptos para

generar industrialmente energía

La trascendencia de los recursos, que hacen a la independencia energética del país, es la nota característica de la Clase I, quedando marginada la actividad privada de los derechos mineros, que solamente pueden asumir el rol de contratista.

El desarrollo de la actividad se realiza a través del Estado, Poder Ejecutivo y ANCAP, ya sea por sí o a través de contratistas.

 

Clase II)

A) Yacimientos minerales que procedan de la Reserva Minera.

B) Yacimientos que procedan del Registro de Vacancias.

C) Yacimientos que sean incluidos por ley, de acuerdo a las necesidades

de la industria, del mercado u otras causas de interés general.

La nota característica es que, sin revestir la importancia de la Clase I),

estos yacimientos revisten especial interés para el país. El Estado, Poder Ejecutivo, se reserva la selección del agente al cual otorgar el título minero respectivo. La elección de quien desarrolle la actividad minera se hará al “mejor minero” y por licitación pública, quien además deberá suscribir un contrato de regulación del goce de los derechos mineros.

Clase III)

– Categoría residual, comprensiva de todos los yacimientos no incluidos en las otras clases.

La nota característica es que no requieren de condiciones especiales, la

misma queda librada a cualquier particular interesado, de acuerdo a las

condiciones que con carácter general establece el Código de Minería.

El Estado se limita al otorgamiento del título minero. Si el gestionante se ajusta a los requisitos legales establecidos y exigibles por la Administración, se le debe otorgar el título minero.

Clase IV)

– Yacimientos de sustancias minerales no metálicas, que se utilizan

directamente como materiales de construcción, sin previo proceso industrial que determine una transformación física o química de la sustancia mineral.

La nota característica de esta clase es la reserva de la explotación al

propietario del predio respectivo (derecho de preferencia), sin perjuicio del derecho de propiedad del Estado sobre los yacimientos.