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Grados de culpabilidad o estructuras típicas – La culpa

Culpa

Art. 18 CPU
Un hecho se considera culpable (culposo) cuando con motivo de ejecutar un hecho en sí mismo jurídicamente indiferente, se deriva un resultado que pudiendo ser previsto no lo fue, por imprudencia, impericia, negligencia o violación de leyes y reglamentos.
La esencia de la culpa está en la falta de previsión de un resultado imprevisible.
La culpa, desde el punto de vista objetivo requiere:
1) previsibilidad del resultado
2) actuación del sujeto sin el cuidado objetivo requerido en forma general para cualquier integrante de la sociedad
3) producción del resultado, no querido directamente ni asumido, como consecuencia de aquella descuidada actuación, de forma y modo que debe acreditarse el nexo causal entre la actividad imprudente desarrollada y el resultado sobrevenido.
Desde el punto de vista subjetivo requiere la no previsión del resultado en el caso concreto y refiere a la capacidad concreta del sujeto individual, la experiencia del sujeto.
Explica MUÑOZ CONDE que en una misma situación, el saber especial de un individuo, sus deberes profesionales, etc., pueden servir de base para valorar su conducta como imprudente mientras que la misma conducta realizada por una persona sin esos conocimientos específicos, puede ser correcta.
IRURETA GOYENA introdujo en el texto legal lo que se denomina la base objetiva de la culpa al establecer como requisito inicial que se trate de la ejecución de un hecho que sea en sí mismo judicialmente indiferente, lo que plantea problemas a la resolución de casos prácticos y que la doctrina critica por inadecuación a la realidad.
En nota de codificador IRURETA GOYENA, precisa que los actos delictuosos por mera creación legislativa (mala prohibita) no pierden su naturaleza constitucional de actos en sí mismos indiferentes.
En esta base objetiva de la culpa radica para IRURETA la diferencia entre culpa y ultraintención, pues en la primera el acto inicial no es criminal, mientras que en la segunda hay base criminal (dolosa) ultrapasada por el resultado.
Esta introducción en el texto de la denominada base objetiva de la culpa, produce infinidad de disfunciones en el sistema, obligando al intérprete a pasar muchas veces por alto el texto expreso de la ley.
Aún interpretando judicialmente indiferente como penalmente indiferente, los inconvenientes subsisten, piénsese a modo de ejemplo en el caso trascendente de la delincuencia vial y en que la velocidad excesiva es una falta (Art. 365 Num. 6) y las faltas son delitos.
Los delitos culposos son tipos abiertos ya que la acción típica no está descripta con precisión.
El Juez o el intérprete deben establecer el contenido de la acción imprudente. La propia naturaleza de las cosas impide poder describir con mayor exactitud en la ley todos los comportamientos imprudentes que se pueden dar o realizar.
Es necesario entonces buscar un punto de referencia con el que comparar la acción y ese punto de referencia lo da el deber objetivo de cuidado (MUÑOZ CONDE).
Ej.: La ley se limita a decir que será castigado el homicidio culpable (Art. ….).
Sólo un número clausus de delitos admite el tipo culposo.
En principio los delitos se persiguen si se cometen con dolo; para que un delito se persiga a título de culpa se requiere texto expreso de la ley.
Se pueden citar los Arts. 189, 211, 321, 314 CPU.
Los tipos de omisión imprudente son aún más excepcionales como omisión de asistencia culpable (Art. 332 inc. 2 CPU).
Las formas de culpa, que IRURETA denomina elementos sustanciales, son las siguientes:
– Imprudencia: Es la ejecución del hecho sin el debido cuidado, es una culpa in agendo, por exceso de actuación. Por ejemplo, conducir temerariamente.
– Negligencia: Es culpa in omitendo, por no mantener despiertas las actividades intelectivas y volitivas necesarias que hubieran evitado el resultado prohibido; hay un defecto por actuación menos intensa que la requerida por la norma objetiva de cuidado genérico que rige el caso. Por ejemplo, inyectar un medicamento sin esterilizar la aguja.
– Impericia: Difícilmente separable de los casos mencionados anteriormente pero refiere a la responsabilidad profesional (no limitada a profesionales universitarios sino a cualquier persona que tenga capacitación especial en algún área). El ejemplo más notorio pero no el único, es la responsabilidad del médico por violación de la “lex artis”, por ser imperito, por ignorar lo que no debía ni podía ignorar.
– Violación de leyes y reglamentos: En realidad nos coloca en casos de indicio de culpabilidad por culpa, que reconduce a casos anteriores; esos indicios deberán ser acreditados en cada caso.
Inobservancia de reglas, en ocasiones puede ser actitud prudente.
por ejemplo, adelantar cuando la franja amarilla en el centro de la calzada es continua si se hace para arrollar a un peatón.
Para el causalismo clásico, la culpa es una de las formas de la culpabilidad.
Para el finalismo, el dolo y la culpa pasan a la tipicidad como formas estructurales diferenciadas del delito.
Dolo y culpa son manifestaciones del tipo subjetivo que dan por resultado estructuras típicas diferenciadas.