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Error de persona

Art. 23 CP: Error de persona.

“Cuando por efecto de un error de hecho el mal recayere sobre distinta persona que la que el sujeto se proponía ofender, la responsabilidad se determina por la intención y el culpable debe ser castigado, no con arreglo a la ley violada, sino con sujeción a la que intentaba violar.”

El error de persona constituye, en esencia, un caso especial de error de hecho, en el cual es sujeto, por un falso juicio respecto de la realidad, cree dirigir su acción contra una persona que, en verdad, es alguien distinto del que se pretende ofender.

Hay un error sobre la persona, se produce el resultado en la persona contra la que se dirigió la acción que resulta ser diferente de la persona que pretendía agredir el autor.

El legislador ha dado prioritaria importancia a la intención, castigando, no lo que efectivamente se realizó, sino por lo que el actor pretendía ejecutar, de mayor o menor gravedad comparativa.

El codificador concretamente pretendió que “el que mata a un extraño pretendiendo atentar contra la vida del padre, responde de parricidio en lugar de homicidio, el que pretende atentar contra la vida de un extraño y mata al padre, responde por homicidio y no por parricidio.”

La doctrina nacional ha discrepado respecto a si el denominado error en el golpe o aberratio ictus está o no regulado también por el Art. 23 CP.

– Aberratio ictus

Aberratio ictus (error en el golpe), es aquel que en el proceso causal, originado por la acción humana, tiene un desenvolvimiento diverso al previsto por el agente. El autor yerra la meta, el resultado se produce en un objeto diferente del previsto, presentándose una divergencia entre lo que el sujeto quiere y el resultado.

-Un sector de la doctrina intenta solucionar el aberratio ictus por aplicación del Art. 23 CP.

La equivalencia de los objetos y la unidad del acto culpable, impiden multiplicar la responsabilidad. El resultado se da en el marco de lo que la experiencia demuestra como posible concreción del peligro de la acción; el sujeto se propuso cometer un delito doloso y el delito cometido se imputa al mismo título.

-Otros entienden que no se trata de una situación reglada por el error de persona. En el aberratio ictus no se puede hablar de error sino de un fracaso de acción. La solución se encuentra en la aplicación de los principios generales.

-La opinión mayoritaria entiende:

– Respecto al efecto querido, existirá dolo en grado de tentativa (Art. 5[1] CP).

– Respecto del evento efectivamente producido, se pueden dar las siguientes hipótesis:

1. Responderá en régimen de concurso a título de dolo eventual en la medida que el sujeto hubiera previsto el resultado no querido. Por ejemplo, disparo con arma de fuego en un lugar público.

2. Responderá a título de culpa si el hecho es punible de acuerdo con disposiciones de la ley (Art. 19[2] CP); fuera previsible y en todo caso dependiendo de la lectura que se le de al llamado elemento objetivo de la culpa, ese acto “en sí mismo modificante” al que refiere el Art. 18 inc. 2[3] CP.

Parte de la doctrina entiende que no se podrá castigar la imprudencia del agente porque no surge de un hecho en sí mismo modificante.

La jurisprudencia ha entendido que “en sí mismo jurídicamente indiferente”, significa “indiferencia penal dolosa con respecto al resultado imputable por culpa”.

Algún ejemplo ha planteado la doctrina:

– A dispara contra B con intención de matarlo en la soledad del campo, por lo cual es absolutamente improbable que resulte muerta una tercera persona. No obstante ello, inesperadamente la bala dirigida contra B encuentra en su trayectoria a C, piloto de una avioneta fumigadora que sobrevolaba el campo en ese momento.

Sin duda estamos en el ámbito del aberratio ictus. El agente será castigado sólo con la pena de la tentativa de homicidio.

Los que piensan que el Art. 23 CP resuelve el caso porque se castiga por la intención.

Los que piensan que se aplican principios generales porque el hecho es imprevisible y no se puede castigar por lo que no se pudo prever.

 

– Aberratio ictus – Aberratio delicti

En ambos casos hay una desviación en el curso causal por un error en la ejecución.

El proceso causal tiene proceso diferente:

En el aberratio ictus (error en el golpe), el resultado se produce en un objeto equivalente. CARRARA decía que se aplicaba la teoría de la equivalencia. Si quiso, por ejemplo, un homicidio doloso y se imputa un homicidio doloso.

En el aberratio deliciti, el resultado es mayor o menor del querido y de naturaleza diferente. SE aplican principios generales.

 

– Error de persona – Error de objeto

El agente sufre un error de representación, una confusión; hay un falso juicio respecto de la realidad.

En este caso no hay desviación del curso causal, se dirigió la acción contra determinado bien jurídico y el resultado se produce en ese bien jurídico solamente que no era el bien que se quería atacar.

Un caso especial de error de objeto especialmente regulado en el Código Penal es el error de persona.

 

[1] Art. 5 CP: De la tentativa y del delito imposible.

Es punible el que empieza la ejecución de un delito por actos extremos y no realiza todos los que exige su consumación, por causas independientes de su voluntad.

El desistimiento voluntario exime de responsabilidad, salvo que los actos ejecutados constituyan, por sí mismos, un delito.

Se hallan exentos de pena los actos inadecuados para cometer el delito, o porque el fin que se propone el agente es absolutamente imposible, o porque resultan absolutamente inidóneos los medios puestos en práctica por él.

En tales casos el Juez queda facultado para adoptar medidas de seguridad respecto del agente, si lo considera peligroso.

[2] Art. 19 CP: Punibilidad de la ultraintención y de la culpa.

El hecho ultraintencional y el culpable sólo son punibles en los casos determinados por la ley.

[3] Art. 18 CP: Régimen de la culpabilidad.

Nadie puede ser castigado por un hecho que la ley prevé como delito, si no es intencional, ultraintencional o culposo, cometido además con conciencia y voluntad.

El hecho se considera intencional, cuando el resultado se ajusta a la intención; ultraintencional cuando el resultado excede de la intención, siempre que tal resultado haya podido ser previsto; culpable, cuando con motivo de ejecutar un hecho, en sí mismo jurídicamente indiferente, se deriva un resultado que, pudiendo ser previsto, no lo fue, por imprudencia, impericia, negligencia o violación de leyes o reglamentos.

El resultado que no se quiso, pero que se previó, se considera intencional, el daño que se previó como imposible se considera culpable.

En ningún caso podrá castigarse por un resultado antijurídico, distinto o más grave que el querido, que no haya podido ser previsto por el agente. (TEXTO de este INCISO AGREGADO por el Articulo 1 de la LEY No. 16.707 de 12.7.95).