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Grados de culpabilidad o estructuras típicas – El dolo

Art. 18 CPU: El hecho es intencional o doloso cuando el resultado se ajusta a la intención.

Definición

Puede ser definido como conciencia y voluntad de realizar el tipo objetivo de un delito.

 Elementos

Se identifican dos elementos:

a) Elemento intelectual: Conocimiento del tipo objetivo (el sujeto sabe lo que hace).

Se exige el conocimiento actual, tanto de elementos descriptivos como elementos normativos; respecto de estos últimos se exige “conocimiento paralelo en la esfera del profano”.

b) Elemento volitivo: El sujeto quiere lo que hace.

Según explica ROXIN, el elemento intelectual y el elemento volitivo, están en el dolo directo, dolo de consecuencias necesarias y dolo eventual, en cada caso configurados de manera diferente en sus relaciones entre sí.

 – En el dolo directo, el elemento volitivo se presenta muy pronunciado. El elemento intelectual se dará más débil, basta con la suposición de una posibilidad aunque sólo sea escasa. Ej.: En un disparo a gran distancia, dado que se persigue el resultado y el querer es muy fuerte, si se da en el blanco concurre un hecho doloso consumado.

 – El dolo de consecuencias necesarias, se da cuando la adopción de ciertos medios típicos, conlleva necesariamente a determinadas consecuencias que son, por consiguiente, también queridas por el autor. El elemento volitivo en este caso, no es tan fuerte pero el elemento intelectual (la representación del resultado), es todo lo exacto que es posible.

Ej.: si quien realiza un atentado sabe con seguridad que la bomba también causará la muerte, además de su víctima, a las personas de alrededor, el hecho se imputa a título de dolo directo de segundo grado, aunque el elemento volitivo sea más débil; se entiende como querida la muerte de las personas de alrededor.

 – En el dolo eventual, la relación en que se encuentran el saber y el querer, es discutida desde su base.

Se distingue del delito directo, en que no se persigue el resultado y por lo tanto, el lado volitivo está configurado más débilmente.

Se distingue del dolo de consecuencias necesarias, en que también el elemento intelectual es más débil.

En esta reducción, tanto del elemento intelectual como del elemento volitivo, se encuentra una disminución de la sustancia del dolo que, en los casos límite, aproxima el dolo eventual a la culpa consciente.

Para ROXIN, la esencia del dolo consiste en la realización del Plan

Un resultado se considera doloso cuando se corresponde con el plan del sujeto en una valoración objetiva.

Esto es evidente en el dolo directo y en el dolo de consecuencias necesarias, pero puede servir además para diferenciar dolo eventual de culpa consciente.

Ej.: si alguien atropella a otro intencionalmente y se da cuenta que posiblemente lesionará además a un tercero, ha admitido en su plan la eventual lesión de un tercero y en caso de producirse, la ha realizado dolosamente, por más que la lesión en sí no le resulte agradable.

Por el contrario, cuando alguien sigue fumando en la cama, pese a la advertencia de su novia y provoca un incendio, sólo es culpable de un incendio por culpa consciente y no de un incendio doloso. Ciertamente, aún cuando el sujeto haya hecho caso omiso de la advertencia, no puede interpretarse el resultado como la realización de un plan de incendio.

El criterio de realización del plan adquiere también trascendencia en el caso de desviación de cursos causales.

 El dolo como base de realización del plan debe concurrir durante la ejecución.

No basta un dolo antecedente, en la fase preparatoria.

Dice ROXIN que si alguien en un riña saca un arma con dolo de matar pero sólo quiere matar a la víctima, al final de una larga disputa escapándose el disparo por error y antes de disponerse a ejecutar la acción homicida, sólo concurre un homicidio culposo, pues el dolo en la fase preparatoria no es punible como tal ya que nunca se puede saber si el sujeto hubiera pasado realmente a la fase ejecutiva.

No es necesario que el dolo esté presente durante toda la ejecución, basta que concurra cuando el sujeto se dispone a la producción del resultado y abandona el control del curso causal.

El autor de un atentado que pone una bomba en un avión y con eso entra en la fase ejecutiva, se le debe castigar por homicidio consumado, incluso si en el momento de la explosión posterior, no piensa en el asunto o duerme.

No es necesario ni siquiera dolo latente en el sentido del mantenimiento del plan del hecho si tras colocar la bomba se arrepiente e intenta por radio conseguir aterrizaje prematuro de avión y con eso salvar los pasajeros, será igualmente responsable de delito doloso consumado si sus esfuerzos no tienen éxito (sólo se exime de pena por desistimiento de tentativa en caso de evitación voluntaria de la consumación -Art. 5 CPU).

 Al igual que el dolo antecedente, tampoco es relevante en sentido jurídico penal el dolo subsiguiente; quien mata por descuido a su enemigo y se alegra después de ella, igual responde por homicidio culposo y no doloso pues sólo puede hablarse de realización del plan si el plan existía antes de la acción ejecutiva.

 Finalmente cabe mencionar que para la doctrina causalista, el dolo como componente de la culpabilidad se integraba, no sólo con voluntad de producir un resultado, sino la conciencia de la ilicitud del mismo (dolo malo porque supone valoración). Dolo era voluntad de actuar con conciencia de la ilicitud de la conducta.

Para la doctrina finalista y seguidores post finalista de la misma, el dolo que pasa al tipo es un dolo avalorado, acromático, neutro, sólo se integra con la voluntad de realización del tipo objetivo quedando la conciencia de la ilicitud integrante de la culpabilidad.

Se separa el objeto de la valoración que pasa a la tipicidad y queda solamente en la culpabilidad la valoración del objeto.