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Grados de participación criminal – El coautor

Articulo 61. Concepto del coautor.
Se consideran coautores:
1. Los que fuera del caso comprendido en el inciso 2 del artículo anterior, determinan a otros a cometer el delito.
2. Los funcionarios públicos que, obligados a impedir, esclarecer o penar el delito, hubiesen, antes de la ejecución y para decidirla, prometido encubrirlo.
3. Los que cooperan directamente, en el período de la consumación.
4. Los que cooperen a la realización, sea en la faz preparatoria, sea en la faz ejecutiva, por un acto sin el cual el delito no se hubiera podido cometer.

Se trata de un acto sin el cual, el delito no hubiera podido cometer, es decir que los coautores pueden concurrir moral o materialmente
El legislador prevé la consecuencia moral del coautor en el num.4 del Art. 61 (coautoría por instigación) y en el num. 2 (coautoría por funcionario público).
La cooperación moral del coautor es generativa, determinante, decide al autor a realizar el delito.
La diferencia entre el inductor (coautor) y el llamado autor mediato (autor) radica en que el primero determina a una persona responsable a cometer el delito, una persona que no puede ser considerada un mero instrumento en las manos del autor, como ocurre en la autoría mediata.
Cuando la cooperación moral no llega a alcanzar la capacidad determinativa, el sujeto podrá ser responsabilizado a título de complicidad (Art. 62[1] CP)
La concurrencia material del coautor puede ser:
– Cooperación directa en el período de consumación, prevista en el num. 3 del Art. 61. Ello plantea dificultades de delimitación con el autor. Es difícil acorde con nuestro texto positivo distinguir al autor del coautor, según este numeral, ya que los autores son los que ejecutan los actos consumativos y coautores los que cooperan directamente en el mismo período. Se trata de una cooperación material durante el período consumativo, de personas que sin embargo no ejecutan los actos típicos. Ejemplos clásicos propuestos de este tipo de autoría, son los individuos que sujetan a la víctima mientras el autor la viola o la lesiona.
– Cooperación indispensable al acto criminal, sea en la faz preparatoria, sea en la faz ejecutiva.
Esta disposición legal al desplazar la connivencia propia de la coautoría a etapas anteriores a las de consumación y que no se detiene ni siquiera en la faz ejecutiva sino que alcanza la faz preparatoria, hace difusos los límites entre coautoría y complicidad. La distinción aquí no estaría fundamentalmente en la etapa de participación del sujeto, sino en la calidad de la colaboración. Serán coautores los que realizan una actividad esencial para que el delito pueda cometerse, son los insustituibles, las personas no fungibles, las que no pueden ser fácilmente sustituidas por otro que pudiera realizar la misma conducta.
Como dice LANGÓN hay cierto carácter “instituto personae” en la actuación de este partícipe, que lo transforma en coautor, aunque hubiese limitado su actuación a etapas previas a las de ejecución.
Se trata, por ejemplo, del caso del entregador, esto es, la persona que por haber trabajado con anterioridad en una firma industrial o comercial conoce el movimiento de la misma y entrega sus conocimientos a una banda criminal para que ésta, en base a sus informaciones, pueda realizar el asalto.
Puede tratarse de un cerrajero cuya participación se reduce a abrir la puerta del comercio de que se trate, por ejemplo, una puerta blindada que sólo por su conocimiento y su capacitación ha permitido a la banda penetrar en el edificio.
En los ejemplos citados, el entregador y el cerrajero responderá por coautoría conforme al num. 4 del Art. 61.

[1] Art. 62 CP: De los cómplices.
Son cómplices los que, no hallándose comprendidos en los artículos precedentes, cooperan moral o materialmente al delito por hechos anteriores o simultáneos a la ejecución, pero extraños y previos a la consumación.