Accidentes de tránsito

Lesiones y daño estético – Daño moral

Sentencia 12 del 24/02/2003 del TAC 3ro. turno – ADCU Tomo XXXIV – Caso 201

Será incrementada la suma acordada en la instancia anterior amparándose la apelación y situando la indemnización por daño moral de la coactora en la suma equivalente a U$S 3.500, con reajustes desde la fecha.

El fundamento de ello está dado por la circunstancia de que la accionante, sufrió escalpe de rodilla, con un mes de inhabilitación, quedando una importante cicatriz que ha incidido gravemente en su perspectiva individual y en relación a los demás, aunque es de señalar que la misma es corregible quirúrgicamente.

UN EJEMPLO DE RECLAMO POR DAÑO MORAL

1. A los efectos de la liquidación del daño moral es importante tener en consideración las siguientes categorías que nos permitirán una mejor valoración:

En primer lugar, debe valorarse el daño a la vida de relación que se me ha provocado, ya que desde agosto de 2012, fecha en que se me realizó la (cirugía estética), he sufrido impedimento o perturbación para dar un paseo, caminar por la playa, ir al cine o al teatro.

En suma debe valorarse la imposibilidad de vivir normalmente y que me aqueja para actividades sociales, culturales, recreativas o de la mera existencia cotidiana. Se trata de un conjunto de molestias, sufrimientos y frustraciones padecidos por causa de las secuelas de la intervención que me realizara el demandado.

Téngase presente además, que las intervenciones quirúrgicas y el tratamiento posterior, la infección y las sesiones de curaciones diarias a las que debí concurrir, el desagradable olor que desprendía la herida que me obligaba a quedarme en mi casa o disimular con gran cantidad de perfume y cambios permanentes de los apósitos utilizados, ha llegado a quebrantar mi normal vida de convivencia personal y familiar.

Enseña Gamarra, en lo que refiere al daño a la vida de relación que “no se requiere prueba que la víctima realizara determinadas actividades antes del accidente y que no podrá efectuarlas luego, en el futuro; la disminución del potencial vital, de la mera integridad sico-física, es razón suficiente para reparar el daño”. GAMARRA, Jorge. (1994 – Reimpresión inalterada 2005). Tratado de Derecho Civil uruguayo (Vols. Tomo XXV – vol 7 – Parte VII – La reparación del perjuicio (vol. 3) – El daño moral). Montevideo: FCU. Pág. 218 y 219.

En lo que refiere al daño a la vida de relación es importante particularizar en lo que refiere al perjuicio estético, debiéndose tener en consideración que la compareciente, de sexo femenino, … años de edad, viuda, vio afectada la posibilidad de rehacer su vida sentimental y afectiva, siendo golpeada fuertemente en su autoestima por la cicatriz estéticamente desagradable que le quedó en una zona particularmente visible y sensible al mantener relaciones íntimas con otra persona.

En segundo lugar, y más allá del daño a la vida de relación, debe valorarse el sufrimiento moral, por la angustia experimentada sobre la evolución de las lesiones y el temor de verme como una persona desfigurada. Esa angustia me ahoga y oprime diariamente, con particular intensidad cuando estoy en soledad, ya que al mirarme en el espejo no puedo dejar de pensar que esas cicatrices que me afean son permanentes y deberé convivir con ellas el resto de mi vida.

En tercer lugar, he padecido y sigo sufriendo un intenso malestar físico. Se trata de una molestia permanente que me aqueja y un dolor intenso que me viene cada vez que debo permanecer mucho tiempo en una misma posición. Dolor que en ocasiones se me hace imposible disimular ante mis alumnos o personas con las que me encuentro.

En cuarto lugar, debe valorarse el perjuicio espiritual consecuencia de haber tenido que renunciar a mi trabajo.

Por una parte, la angustia generada al verme incapacitada para solventar la economía familiar en la forma que lo venía haciendo desde hace años. Pero, como es sabido, el trabajo no es solo una fuente de ingresos, sino también un medio para el desarrollo de potencialidades y realización personal que satisface aspectos extrapatrimoniales de la existencia humana (Cf. ADCU Tomo XXXIV. C200. Pág. 101 – Sentencia 13 del 24/02/2003 del TAC 6º Turno).

En quinto lugar, debe tenerse en consideración que las cicatrices secuelares y los seromas ya no son totalmente corregibles quirúrgicamente, y que si quiero subsanar mínimamente el daño estético que me provocó el demandado, deberé someterme a una nueva cirugía de abdomen, con toda la carga de incertidumbre y aflicción que ello encierra.

Habiendo consultado en la Clínica …. , se me planteó la realización de …. advirtiéndome que “si bien se espera una mejora sustancial en lo estético, el resultado último será de acuerdo a la evolución de las cicatrices internas ya existentes”.

2. El sufrimiento psíquico y físico padecido me llevó a tener que consultar en policlínica de siquiatría de mi mutualista, habiendo sido medicada con antidepresivos (…), para evitar nuevas crisis de tristeza, abatimiento y melancolía. Al respecto, remito a mi historia clínica (Doc….Hoja …) y en particular a las consultas ….

En lo que refiere al dolor físico, he tenido que ser medicada con fuertes calmantes (como TRAMADOL por ejemplo), según surge de mi historia clínica (Doc. …Hoja…) y en particular remito a la consulta de fecha …. donde se deja constancia de la medicación de uso prolongado que se me ha recetado durante mi tratamiento.